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Intrusos Profesionales (Information Technology)
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Una combinación de espíritu hacker, especialización y capacitación permanente son los secretos del crecimiento de Snoop Consulting. El año pasado facturó $ 2 millones.

por Ricardo Sarmiento.
La traducción literal del término es husmear o indagar. Y si bien a primera vista pareciera que el nombre hace referencia a un club de fanáticos del perro Snoopy –el personaje de caricaturas creado por el norteamericano Charles Schulz-, la traducción al español define mejor a este grupo de rosarinos que en el año 2000 creó la consultora que lleva ese nombre y que durante el año 2003 facturó $ 2 millones y esperan duplicar esa cifra durante este año.

Vinculados al ámbito académico y a la investigación, la curiosidad caracteriza a sus socios. Gustavo Guaragna (32), director general y uno de los fundadores del emprendimiento, reconoce que el origen está en el sistema operativo Solares, donde existe un comando que permite poner una red Ethernet en modo promiscuo y de esta manera escuchar el tráfico de paquetes de otros. “Se usaba para hacer hacking hace unos años”, comenta, y revela sus claras raíces tecnológicas que trascienden su cargo ejecutivo actual. Sin embargo, destaca que cuando trabajan con un cliente indagan en sus sistemas para averiguar dónde están los problemas y luego encontrar el mejor método para resolverlos.

Por eso, el término los define perfectamente, y de esta manera se desliga de cualquier connotación que los identifique con piratas informáticos.

Si bien la idea de armar la empresa surgió en 1998, demandó aproximadamente dos años sincronizar los tiempos de todos los socios -cinco en total- para comenzar. “Ramiro González Maciel se encontraba en Alemania trabajando y lo esperamos para arrancar, porque tiene una gran formación en investigación”, comenta Guaragna. Ahora, González Maciel se desempeña como docente en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y está a cargo de los programas de formación profesional de la compañía. Por su parte, Guaragna desde 1994 saciaba su curiosidad en el Laboratorio de Investigación y Formación en Informática Avanzada (LIFIA) de la UNLP. “Es un lugar top para trabajar con tecnología de objetos”, define, mientras enciende un cigarrillo detrás de otro.

Desde cero

Con la burbuja de Internet a punto de explotar, la caída que empezaban a experimentar las empresas de tecnología y la crisis local que lentamente viciaba la atmósfera de negocios en el país, Guaragna y González Maciel decidieron invertir U$S 300.000 y concretar lo que habían pensado durante tanto tiempo. Los acompañaba Pablo Berro (29) y meses después se unirían Sergio Levin (31) y Sergio Candelo (34).

Sin recurrir a otros inversores, contrataron a una secretaria, reclutaron gente –actualmente son 70 personas-, a la que capacitaron durante un período de seis meses, ya que su objetivo era evitar los errores que cometen las empresas de consultoría: transferir gente en lugar de conocimientos. “En este sector, la mayoría cree que el eje pasa por los recursos humanos. Nuestra experiencia nos dice que hacen “manpower” y lo ponen bajo el ala de la consultoría. El indicador más grosero de ese fenómeno son los altos niveles de rotación que tienen estas compañías. Además, como todos los socios venimos del ámbito académico, sabemos a lo importante que es la capacitación”, destaca.

Sin grandes clientes y ningún proyecto que tuviera una duración de más de dos meses, el peso del trabajo caía en las espaldas de los socios. Un fuerte grado de especialización y la focalización en un nicho de mercado eran las características que debían marcar la diferencia con sus partes. Para ello, eligieron a Oracle como partner y a Java como plataforma tecnológica. El conocimiento previo de la tecnología de objetos inclinó la balanza a favor de ese lenguaje de programación.

Uno de sus clientes es la Editorial La Ley. Gustavo García, jefe de Sistemas Editoriales de esa firma, comenta que hace un año y medio los contactaron para capacitar a parte del personal de su área. “Buscábamos una base de datos que soportara XML para un proyecto que estábamos desarrollando y Oracle era una de las posibilidades. El consultor con el que trabajábamos no tenía los recursos que pretendíamos y por eso llegamos a Snoop”, afirma. “Tienen gente que sabe muy bien lo que hace y son una empresa muy seria para trabajar”, agrega. En este punto coincide Gustavo Danelutti, gerente de Proyectos de Siderar, que desde mediados del 2002 conoce la empresa. Actualmente 16 personas de la consultora trabajan en un proyecto de la empresa del grupo Techint que tiene como objetivo reemplazar los sistemas comerciales e industriales de la compañía y que demandará dos años. Después de una selección de plataformas tecnológicas optaron por Oracle 9i (Application Server y base de datos). Snoop Consulting provee los recursos de arquitectura y desarrolladores J2EE. “Su principal ventaja es que disponen de recursos  altamente especializados con una permanente actualización técnica”, completa Danelutti.

Husmeando oportunidades

Desde las oficinas centrales ubicadas en la ciudad de La Plata, y otra de producción en Buenos Aires, a principios de este año realizaron la apertura de operaciones en Santiago de Chile. Ante este nuevo panorama, juega un papel fundamental Jorge Ronchese (33), gerente de Desarrollo de Negocios. Vinculado a los orígenes de la empresa, volvió a Snoop a principios de 2002. “Siempre vimos la posibilidad de abrirnos a otros países, pero necesitábamos tener “paquetizados” nuestros servicios y productos”, afirma Ronchese. Para 2004 esperan que el 25 por ciento de la facturación provenga del exterior, principalmente de Chile, México, Costa Rica y Perú.

Además de ofrecer los servicios de administración de servidores de aplicaciones, de base de datos, tuning y mentoring, tienen un programa propio –Snoop Version Control System (SVCS)- que permite controlar el proceso de desarrollo de software. Asimismo, están trabajando en un sistema para predecir conductas a partir de hechos pasados. Y, a pesar de que Guaragna dedica su tiempo libre a la magia, pasión que nació cuando tenía ocho años, afirma que no posee la bola de cristal. “Usamos técnicas de data mining para que los sistemas puedan hacer predicciones. Lo primero que estamos desarrollando es para el mercado de retail”, comenta.

Mientras juega con un mazo de cartas de póker, a las que hace danzar de mano en mano con soltura, se prepara para continuar con su día: lo esperan en el Congreso Latinoamericano de Magia, que se desarrolló en Buenos Aires. Después de hablar de su empresa durante más de dos horas, se niega a revelar los secretos de algún truco. Quizás esa sea la razón del éxito de su empresa; algunos dicen que en la Argentina hay que ser mago para alcanzarlo.

 

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